Pero bueno, si bien la constante ha sido la manipulación electoral la variable ha sido la forma en que ésta se lleva a cabo. Por ejemplo en 1940 para orquestar el fraude que diera la victoria a Ávila Camacho y no a Almazán hubo muchos balazos y muchos muertos. Esta, claramente, fue una manipulación poco, poco, sutil.
En el 1986 para las elecciones a gobernador de Chihuahua la manipulación tuvo menos balas pero más hostigamiento y empezaron a tomar forma los grandes clásicos de la manipulación electoral mejicana, a saber: el acarreo, el embarazo de urnas, el carrusel, la operación tamal y el ratón loco. Que, por cierto, hablando con las nuevas generaciones de májicos mejicanos votantes me doy cuenta que estos clásicos pierden vigencia. ¡Carajo! ¿Qué diablos aprenden entonces en sus clases de supervivencia, de civismo o de historia?
Quizás estas nuevas generaciones de mejicanos mayores de edad no conocen a LOS CLASICOS DE LA MANIPULACION ELECTORAL porque son de esas nuevas generaciones que según la OCDE jamás "aprendieron a abstraer". Y me cae que puede ser, porque la verdad es que la imagen de embarazar urnas es una imagen es muuuy complicada. En Estados Unidos por ejemplo al hecho de llenar una urna con votos no legales para influir maliciosamente sobre el resultado se llama “ballot stuffing”, que es algo así como “Rellenado de actas”. Es España al mismo tipo de manipulación se le conoce como “pucherazo” porque las boletas que se añaden ilegalmente se esconden en pucheros, que son estas grandes ollas para hervir los alimentos. Y en Méjico ¡no! aquí hay que chingarse (Aplauden los pacianos…) una urna a través de una rajita de 3 mm de ancho!!
Después, en 1988, sin abandonar del todo los clásicos de la manipulación, Méjico dio un salto a la modernidad: El fraude tecnológico. Y gracias a esto el sistema electoral se cayó.
Y hace unos días, el 5 de julio precisamente, durante la conferencia de prensa de Clara Brugada nos enteramos del último grito de la moda en manipulaciones electorales, que no es nada más ni nada menos que reclutar Ejércitos de Niños Mapaches!!
La cosa, entendemos, funciona más o menos así: Tú vendes tu voto al mejor postor. Este postor te paga y para comprobar que no lo engañarás te asigna un “niño mapache” a quien debes llevar (en calidad de familiar si el niño es capaz de andar erguido o de mascota, si no…) hasta la casilla de votación. El niño, entrando a la mampara de votación se te trepará al hombro derecho desde donde, cual pequeña ave carroñera, espiará todos tus movimientos. Los niños mapaches rara vez hablan (¿Tendrán cuerdas vocales?), pero están entrenados para roerte la oreja (con sus afiladitos dientes de leche) en caso de que dudes respecto a la emisión de tu voto!!Así que ya saben májicos majicos cuídense de los niños mapaches que llegan con los tiempos electorales y si ven a alguno, recuerden: NO LES ENSEÑEN LAS OREJAS!!














